Antes de la navidad ,el Viernes 22 de Diciembre de 2017 mi novio y yo planeamos celebrar nuestro aniversario de novios como todos los años (en verdad cumplimos el 24 de diciembre, y por lo complicado de la fecha lo adelantamos... sí somos re oportunos con esa fecha)
Yo unos días antes me había tomado el trabajo de buscar un lugar lindo para reservar, con comida italiana riquísima y en un restaurante romántico de Nuñez, y caro también, pero era para darnos un gustazo.
Por algún motivo esa semana fue más complejo de lo esperado, la llegada del feriado navideño generaba más trabajo para todos, con lo que la reserva del restaurante tan bonito, la terminé cancelado un día antes, era imposible llegar a horario, estábamos complicados.
Por eso determinamos quedarnos a cenar en casa.
Apenas llegamos como todo día al regresar del trabajo, yo procedo como una maquina automatizada: levanto las heces de los perros, limpio con un trapo, me lavo las manos, rego las plantas, me saco la ropa y me saco los zapatos y quedo en "patas".
Bajo las persianas y cortinas para no hacer nudismo y le pregunto "que querés comer, cocino o pedimos delivery?" a mi novio. Así que tengo como 30 minutos de estar dando vueltas.
Ese día, como hacemos en nuestros aniversarios nos intercambiamos los regalos.
Los mismos se compran en secreto y tratan de ser una sorpresa para el otro.
Yo ese aniversario, como estuve floja el anterior porque estaba corta de plata, me la jugué y compre un super perfume, el invictus, muy rico y super caro porque estaban de lanzamiento. De su lado yo no sabía que me regalaría pero esperaba un regalo habitual, perfumes bojiux, ropa. algo simple.
Mientras estaba terminando de limpiar lo de los perros me llama a la habitación.
Cuando me acerco, me asoma una caja de madera enfrente a la cara, yo no entendía nada.
Y me pregunta
¿Te querés casar conmigo?
A lo que en ese instante me puse a llorar, no entendía nada.
El abrió la caja y saco un anillo hermoso, con una piedra gigante (nono no es diamante pero que va!) y oro blanco divino.
Luego de la emoción y el llanto, nos tomamos unas fotos para recordar el momento.
Ya con la cabeza fría con lógica acordamos hacerlo en 2019 por las deudas que yo tengo y también para darnos tiempo ahorrar.
Pedimos sushi y celebramos. Fue un gran día para ambos.
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